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Editorial del Boletín Abril 2011 |
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Por Armando Valera Benito
Durante los primeros meses de este año se han suscitado dos importantes acontecimientos: El terremoto en Japón y la sublevación de los pueblos árabes contra sus dictaduras. Estos hechos aunados a que la economía de Estados Unidos y de algunos países Europeos no atraviesan por el mejor momento en el ámbito financiero, pueden ocasionar que los flujos de capitales reorienten la búsqueda de otros mercados emergentes, con el objeto de obtener rendimientos más atractivos.
En ese contexto se encuentra nuestro país que como resultado de una política económica conservadora ha mantenido unas finanzas públicas equilibradas y una inflación manejable.
Sin embargo nuestra economía presenta riesgos, hasta la fecha no atendidos como es el posible colapso de la producción petrolera por el agotamiento de “Cantarel” el incremento exponencial de las pensiones a los trabajadores del estado y el debilitamiento de la capacidad de consumo de nuestro mercado interno.
Es decir que si bien por un lado podemos ser un país atractivo para la inversión basado en el bono demográfico por contar con 50 millones de jóvenes y niños y mantener una estabilidad financiera macroeconómica adecuada, por otro lado no hemos hecho nuestra tarea en resolver eficazmente los problemas de inseguridad, dependencia petrolera, deterioro de los salarios y generación de los empleos necesarios que tanta falta hacen.
La presente legislatura tiene la oportunidad histórica de proponer y consensar los cambios estructurales que requiere nuestro país tal y como lo hicieron los brasileños desde hace 6 años. |